El Telescopio: Enrique Bunbury

Con sus rizos revueltos, su semblante serio y ojos chispeantes, que transmiten una fuerza interna, nutrida de su experiencia vital y envuelta de una serenidad misteriosa, Enrique Bunbury, ha cautivado y seguirá haciéndolo, a millones de personas en todo el mundo.

Enrique Bunbury
Ilustración: Josefinailu

El Telescopio: Enrique Bunbury

Podríamos decir que Enrique Bunbury fue músico desde que era niño, pues empezó a tocar la guitarra eléctrica, que compró con sus propios ahorros cuando apenas tenía trece años de edad. Su principal inspiración musical fue cuando vio la película “El barrio contra mí” de King Creole, en la cual, la figura de Elvis Presley se le quedó grabada. 

Primero formó parte de una banda de colegio, Apocalipsis, después pasó por Rebel Waltz y Proceso Entrópico, hasta llegar a ser el vocalista de Zumo de Vidrio, raíz de lo que sería Héroes del Silencio, banda que llegó a convertirse, sin que ellos pudieran pronosticarlo en esos momentos, en uno de los grupos más grandes de la historia del rock en español.

Buscó su independencia musical en 1997 con el disco Radical Sonora, sumergiéndose en sonidos totalmente diferentes a los que estaba acostumbrado con Héroes del Silencio. Con este primer disco en solitario, Enrique Bunbury experimentó desagradables encuentros con los fans que se resistían a decir adiós al ya mítico grupo, llegándose a plantear a causa de esas críticas su propia continuidad en el mundo de la música. Pero gracias a un pequeño retiro, comenzaron a surgir nuevas letras y melodías que resultaron ser un segundo disco en solitario, Pequeño.

En Pequeño se acercó mejor a esos sonidos mediterráneos que quiso que se reflejaran en su anterior disco sin llegar a conseguirlo. Pero con este nuevo disco empezó a ganarse de nuevo a su público, que iría creciendo a medida que avanzaba en su carrera.

Enrique Bunbury transmite con su música, varias etapas bien diferenciadas en cuanto a estilo. Mientras que, en la primera, se sumergía en sonidos procedentes de lo latino, la cultura mediterránea y el mundo del cabaret, nos sorprende con su posterior etapa, con una trilogía que dirige su mirada hacia las raíces fronterizas del rock y del folklore americano. Tras este periodo, en sus próximos discos se centraría en el uso de sonidos más actuales, con más sintetizadores y estudio de grabación, con un intento de empaparse de lo actual, de lo que vive en su presente, pero siempre dejando su huella inconfundible de hacer música.

Artista internacional y aún con un sueño en su mochila, el de cautivar al público japonés, nunca ha dejado de tener los pies en la tierra.  Con un sentido del humor irónico e inteligente, Enrique Bunbury, es una persona no conformista, comprometida y totalmente consciente de los problemas que rodean a nuestra sociedad. Se siente libre con su música para reivindicar y es por ello que intenta, y consigue, transmitir las inquietudes y dificultades de la gente en sus canciones. Tal y como él dice “…los que nos dedicamos a algo creativo, tenemos la obligación de reflejar el mundo que nos ha tocado vivir…”.

La meditación, la práctica del yoga y esa conexión incansable con el presente, le otorga la capacidad de reinventarse en cada disco que produce, para reflejar lo contemporáneo y lo profundo, lo actual y la esencia de las personas, pero sin perder su identidad y su inconfundible voz unida al rock.

Con alma de poeta, como ya hemos comprobado gracias a las letras de sus canciones, Enrique Bunbury también ha publicado una obra literaria de poesía, Exilio Topanga, Editada por La Bella Varsovia Editorial. Con ella, reflexiona y nos acerca al mundo, a su mundo y a un viaje hacia sí mismo.  En la actualidad no se contemplan próximos conciertos, pero seguiremos atentos a los pasos de este gran artista. Mientras tanto, sube el volumen de tu tocadiscos, ponte cómodo y disfruta de sus letras íntimas y su voz inconfundible.

Para ContubernioMx, con información de Josefinailu.

Compartir