Radiohead lleva 10 años dormido, pero Thom Yorke nunca dejó de escribir canciones. Algunas de las más punzantes de su carrera ni siquiera llevan el nombre de la banda de Abingdon.
Un repaso de Sopitas reúne diez de ellas. Hay discos en solitario, bandas sonoras, un supergrupo y The Smile, su proyecto más reciente. El hilo común es la experimentación y las atmósferas de inquietud sobre el presente y el futuro, con letras sobre la fragilidad humana cantadas con emotividad y desamparo.
Furia, política y crítica a los medios
«Harrowdown Hill» es de las más directas. Sale de The Eraser (2006), su debut como solista, inspirado en David Kelly, el científico que supuestamente se suicidó tras formar parte del grupo que descubrió que era falso que Irak tuviera armas de destrucción masiva, el argumento con el que Estados Unidos justificó una invasión. Yorke señala al Ministerio de Defensa británico, o al menos lo insinúa sin miramientos, y advierte: «no camines por la tabla como yo lo hice, serás descartado / cuando te hayas vuelto un inconveniente».
Hay un matiz incómodo. Según la fuente, en fechas recientes Yorke ha decepcionado a varios por sus posiciones políticas, o por la falta de ellas. Eso vuelve más notable que en este disco fuera tan frontal.
«You Will Never Work in Television Again» apunta a otro blanco. En plena pandemia, The Smile se estrenó de forma remota en una transmisión para Glastonbury, y esta canción contagió de furia a quienes estaban desanimados por el confinamiento. Es una embestida contra la corrupción y la explotación de los medios hacia quienes entran a la industria del entretenimiento con la esperanza de desafiar las normas. Salió en el debut A Light for Attracting Attention.
En «Back in the Game», del disco colaborativo Tall Tales (2025), el tono es cínico. Yorke da voz a quienes destruyen a la humanidad y arranca con «¿Me extrañaste?». Se describe como «una celebración ciega» mientras la civilización se deteriora, «una especie de progresión a través de la regresión».
Cine, supergrupos y duetos: Yorke fuera de su zona
«Suspirium», un vals en piano sobre los cuerpos y su salvación, es el sencillo del soundtrack de Suspiria, la película de Luca Guadagnino basada en la de 1977 de Dario Argento. Yorke también ha compuesto para The UK Gold, Time of the Day y Confidenza.
«Dropped» viene de Amok, el único disco de Atoms for Peace, el supergrupo de Yorke, Nigel Godrich y Flea. Aunque el bajista de los Red Hot Chili Peppers participa con todo su «flow», la carga emocional sigue siendo la de Yorke. Muchos escuchan en «Vagando, tropezando, no quiero empezar» una oda al fin de una relación, pero con su lírica siempre cabe más de una lectura.
Luego están las colaboraciones donde la pluma no es suya. En «I’ve Seen It All», de Selmasongs (la banda sonora de Dancer in the Dark), casi toda la composición es de Björk. Yorke aporta el complemento y una crítica a la espectacularización del entorno, muchos años antes de la invasión de los influencers. En «Rabbit in Your Headlights», del debut de UNKLE, Psyence Fiction, su aporte parece ser solo su voz. Retrata a una sociedad pasmada, como un conejo lampareado por las luces de un auto.
Accidentes, segundas oportunidades y desconfianza
Los autos, la velocidad y los choques son ideas recurrentes en su obra. En 1987 sufrió un accidente del que se salvó gracias a la bolsa de aire, y de ahí viene «Airbag». En «Bending Hectic», que The Smile estrenó en el Festival de Jazz de Montreux, Yorke parece describir el instante mismo de una colisión, cuando el tiempo se detiene. Él, Jonny Greenwood y Tom Skinner lo estiran a lo largo de 8 minutos.
«Dawn Chorus» es depresiva «hasta la médula». «Es la última oportunidad (…) si pudieras volver a hacerlo todo de nuevo / esta vez con estilo», canta con robotizada urgencia sobre sintetizadores. Hay quien la oye esperanzadora, como una canción sobre segundas oportunidades, y quien la oye como la repetición de los mismos errores.
«Nose Grows Some» cierra Tomorrow’s Modern Boxes, su segundo álbum en solitario. Con versos de imágenes fragmentadas habla de desconfianza, o quizás de ingenuidad en un mundo corrompido y corruptor, entre beats cortados y repetitivos. «Un día creceré y estaré contigo», dice.
La gira que no fue
Según la fuente, quizás esa canción se habría escuchado en vivo en México, pero la pandemia acabó con los planes de millones.
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