Rush vuelve con Anika Nilles tras 11 años: así fue el regreso

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Casi no veían sus instrumentos, y aun así arrancaron. Rush abrió en el Kia Forum de Los Ángeles su primer concierto en once años, con tanta niebla en el escenario que Geddy Lee no veía a la nueva baterista y Alex Lifeson no veía ni un traste. Así lo cuentan ambos en una entrevista publicada por Rolling Stone ES, donde repasan cómo llegó la banda hasta aquí.

La gira se llama Fifty Something, y el show inicial fue un domingo de principios de junio. Lee estaba tenso. Lifeson, “sorprendentemente”, no tanto, hasta que el humo se tragó el escenario durante “Xanadu”.

Cómo Rush sobrevivió a la niebla y al debut de Anika Nilles

Lee dice que se estaban “ahogando en la niebla”, una escena digna de Spinal Tap. Aun así, Anika Nilles se lanzó por la larga sucesión de redobles de la intro de “Xanadu”. Un minuto después se le escapó un palillo de la mano izquierda. Falló un solo golpe, lo atrapó en el aire, le dio la vuelta y siguió. “Son cosas que pasan”, dijo sin inmutarse. Lee la defendió: “Es una profesional”.

Nilles nació en Aschaffenburg, Alemania, tiene 43 años y es tres décadas más joven que sus compañeros. Cuando nació, Rush estaba por grabar Grace Under Pressure, su décimo álbum. Antes del concierto meditó 45 minutos como parte de su “rutina de calma”. El público la recibió de inmediato y con gratitud, y para la tercera o cuarta noche los nervios habían desaparecido.

Su puesto fue de Neil Peart, que murió de cáncer cerebral en 2020. Era el baterista y también el letrista, quien le daba al power trío canadiense su ambición intelectual. Esa noche fue el primer show de Rush sin él desde su debut, el 14 de agosto de 1974.

Del “no hay ninguna posibilidad” al regreso de Rush

Lo más jugoso es el giro de Lifeson. En mayo de 2024 aseguró que no había “ninguna posibilidad” de buscar baterista y volver a girar, y que hacerlo sería una forma de ganar plata. Llegó a decir que prefería ser recordado por la gira R40 antes que volver como “la mejor banda tributo a Rush”.

Lee, que quería volver desde la despedida de agosto de 2015, lo tomó mal: “¡Son tus canciones, cabrón!”. Según él, Lifeson suele decir una cosa a la cara y otra en público. Lifeson lo admite: quizás levantaba “una especie de muro” para no tener que saltarlo.

Había razones reales. Tras dos operaciones fallidas, Lifeson sufrió gastroparesia, con náuseas constantes, además de artritis en las manos. También le aterraba la vida de gira: “Una habitación de hotel puede parecer una cárcel”. Un primer indicio de cambio llegó en septiembre de 2022, cuando tocaron juntos en dos homenajes a Taylor Hawkins con distintos bateristas. Paul McCartney, además, los animó en el backstage a volver a las giras.

El año pasado, en la clínica austriaca VivaMayr, Lifeson bajó más de 13 kilos en dos visitas y aprendió a manejar sus problemas digestivos. Lee lo acompañó, y ambos armaron un estudio improvisado en la habitación. Hacer música cada día los convenció de planteárselo.

Un repertorio de más de cuarenta canciones y un reto personal

Lee no quiso un regreso discreto. Junto con el tecladista Loren Gold, la banda se aprendió más de cuarenta canciones y preparó cuatro repertorios alternativos, llenos de lo más complejo de su catálogo. “Así soy yo. Estoy loco”, admite. Ensayaron tanto que en el último mes y medio tocaron el show 24 veces en 27 días.

Lee tiene 73 años y lo ve como una prueba: “Ya tengo esta edad. ¿Todavía puedo hacerlo?”. Lifeson confiesa que durante el último mes de ensayos se sentaba a las dos de la mañana a preguntarse si había tomado la decisión correcta. Tras el primer show, dice, lo tuvo claro: “Acá es donde realmente soy feliz”.

Lo que viene en la gira

Quedan meses de conciertos por el mundo, con dos etapas en Canadá, la tierra natal de la banda. Lee sigue saltando en “Red Barchetta” y en el clímax de “La Villa Strangiato”, aunque su entrenador, su mujer y su hija le han sugerido evitarlo. “Estamos mucho más sueltos que antes”, dice. “Más bromistas”.

Foto de portada: vía Rolling Stone ES