“Necesito cada vez menos de otras personas.” Con esa frase Ed O’Brien resume el momento que vive. El guitarrista de Radiohead lanza Blue Morpho, su segundo disco solista, un álbum atmosférico que nació de un período oscuro y de largas caminatas por las colinas de Gales, donde vive desde hace doce años.
Así lo contó en una entrevista con Rolling Stone ES. Llegó unos minutos tarde a la charla y se disculpó: “Estaba caminando por la colina cerca de casa y se me pasó el tiempo”. Con esa frase se entiende buena parte del disco.
Ed O’Brien, la noche oscura del alma y la terapia de Gales
O’Brien tiene hoy cincuenta y ocho años y nació en Oxford. Se mudó a Gales y antes vivió una temporada en Brasil. Esa etapa tiene relación directa con el álbum, igual que el paisaje celta que ahora habita.
Para él, tocar música es terapia. “Fue mi instinto cuando estaba en ese lugar oscuro. Quería agarrar la guitarra, tocar, eso ayuda”, cuenta. Dice que no quiere entrar en el tema de la depresión, pero admite que fue una etapa importante de su vida. También habla de un fantasma de su infancia que nunca había procesado: cosas de las que no había hablado ni resuelto.
Su conclusión es que esa noche oscura es simplemente el pasaje de la vida. Cita a Carl Jung y su proceso de individuación. Y encuentra paz en la naturaleza: “Dejando que las cosas vengan a mí”.
Blue Morpho: un disco que depende del ángulo
El título tiene su gracia. El morfo azul, la mariposa, no es azul. El color no vive en un pigmento sino en la estructura del ala, donde la luz se refracta sobre miles de escamas microscópicas. Es una ilusión que cambia según desde dónde se mire, y lo mismo pasa con el disco.
La mariposa es nativa del Brasil donde O’Brien vivió. En el álbum funciona como un talismán, un recuerdo de una época en que el músico dejó que el entorno lo reescribiera.
De Earth a Blue Morpho: por qué Ed O’Brien soltó el control
Su primer disco solista, Earth, se pospuso durante años por la agenda de Radiohead. O’Brien quería hacerlo influenciado por el carnaval y se diluyó cuando empezó A Moon Shaped Pool, que les tomó cuatro o cinco años. En Earth participaron Flood, Catherine Marks, David Okumu de The Invisible, Nathan East y Omar Hakim. También estuvieron Colin Greenwood de Radiohead, Adrian Utley de Portishead y Glenn Kotche de Wilco.
Según O’Brien, la diferencia está en el método: “Con el primero estaba forzando que las cosas pasaran”. En Blue Morpho, en cambio, soltó. Los fragmentos de música salían de ese lugar oscuro sin que supiera de dónde venían, y decidió seguir el hilo.
De ahí llegaron las colaboraciones. Conoció al compositor estonio Tõnu Kõrvits en una comida, y este terminó haciendo los arreglos de cuerdas. A Shabaka Hutchings lo encontró en Glastonbury; lo invitó al álbum y tres meses después tocó una flauta que O’Brien llama extraordinaria. “Es una especie de soltar y confiar en el universo”, resume.
La caja de herramientas: agua fría, tai chi y yoga
O’Brien practicó el método de Wim Hof, con respiración y agua helada. Lo llama su “caja de herramientas”. El agua fría le sirvió cuando estaba en un estado depresivo: se despertaba y tenía tres horas sin agotamiento, que usaba para tocar la guitarra en su cuarto.
Al tai chi y al yoga los define como disciplinas, pero también como trabajo espiritual. En el estudio dice sentir que trabaja al servicio de la música. Lo suyo, insiste, es seguir la intuición y la musa, y eso solo le funciona bien en el campo.
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Foto de portada: vía Rolling Stone ES







