Murió Roxana Amed, voz del jazz que cruzó folclore y rock

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Roxana Amed murió el domingo 25 de octubre y su partida cayó como un baldazo de agua fría en la escena del jazz. La cantante, compositora, productora y educadora nacida en Buenos Aires en 1963 llevó el folclore sudamericano y el rock argentino al lenguaje jazzístico, y dejó una discografía de doce álbumes. Así lo reportó Rolling Stone ES.

Una enfermedad que Roxana Amed mantuvo en reserva

Roxana Amed estaba peleando contra una enfermedad, pero la había guardado bajo estricta reserva. Por eso la noticia sorprendió a seguidores, colegas y prensa, e incluso a pesos pesados de la industria. Afo Verde, CEO de Sony Music Latin Iberia, fue uno de los primeros en comunicarla.

Hace poco más de un año presentaba Todos los fuegos, su álbum número 12, acompañada por el tecladista argentino Leo Genovese, entre otros. Nadie imaginaba que sería el último capítulo de su discografía. En esa ocasión explicó su apuesta por el rock argentino: “No es que tenga ningún conflicto con la identidad jazzística de mi música, no me cambié de género, ni nada de eso. Solo que quise cantar esta música”.

Desde hacía más de una década vivía en Estados Unidos. Crítica, público y colegas la consideraban una de las voces más importantes de la música sudamericana.

Cinemateca finlandesa: el jazz que se encontró con Charly García y el Cuchi Leguizamón

Su carrera discográfica arrancó con Pedro Aznar en Limbo (2004) y Entremundos (2006). Este último incluyó una colaboración con León Gieco y una reinvención en español de “Georgia Lee”, de Tom Waits, autorizada por el propio Waits.

En 2010 llegó Cinemateca finlandesa, con el pianista Adrián Iaies. Según Iaies, el disco giraba en torno a dos compositores a los que consideraba “hermanos planetarios”: el Cuchi Leguizamón y Thelonious Monk. La tercera pata era Charly García, con “Viernes 3 a.m.” y una versión poco usual de “Rasguña las piedras”, de la época de Sui Generis.

Iaies también contó que Amed coordinó el workshop de canto del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires durante todo el tiempo que él dirigió el festival. Su aporte, además, no fue solo musical: fue crucial para unir y conectar a vocalistas de distintas generaciones, que hoy lloran su partida.

De Ontology a Unánime: la etapa en Estados Unidos de Roxana Amed

Amed también musicalizó poemas de Alejandra Pizarnik con el compositor Frank Carlberg. En 2019 produjo Instantáneas, grabado en vivo en el estudio, con su interpretación de “Blue”, de Joni Mitchell.

Ya instalada en Estados Unidos lanzó Ontology (2021), junto a su ensamble liderado por el pianista Martin Bejerano, con canciones de Wayne Shorter, Alberto Ginastera, Miles Davis y repertorio original. El álbum recibió dos nominaciones a los Latin Grammy, en Mejor Álbum de Jazz/Jazz Latino y Mejor Arreglo, además del Premio Gardel a Mejor Álbum de Jazz.

Siguió Unánime (2022), con Chucho Valdés, Niño Josele y Pedro Aznar, entre otros. En Los trabajos y las noches (2023) volvió a la poesía de Pizarnik, con música original de Carlberg. En 2025 la Fundación Konex la distinguió con un diploma al mérito como solista de jazz.

La despedida de Pedro Aznar

Aznar, su primer cómplice discográfico, la despidió en redes con un poema. Empieza con “Vos/ eras más que una voz” y la llama “hermana y confidente”. También escribió: “Viviste/ Compusiste/ Cantaste/ Desde la verdad de aquel principio/ ‘Habiendo tanto amor’”.

La escena del jazz local pierde a una intérprete que no se encerró en un género. Eligió con cuidado canciones que, además de ser emblemas, pudieran decir algo de ella.

Foto de portada: vía Rolling Stone ES