Chris Rock le pasa factura a Los Ángeles. Misty Green, su cuarta película como escritor y director, es un retrato de un tramo de vida que funciona como despedida amarga de la ciudad y como recorrido por el infierno de trabajar en Hollywood. La sorpresa no es la dureza de la mirada de Rock, sino la actuación que le saca a la británica Rosalind Eleazar, según una nota de Hollywood Reporter.
Misty Green: una semana de caída libre en Los Ángeles
La película sigue durante una semana, más o menos, a Misty, una actriz otrora prometedora cuya carrera se apaga mientras su vida se desmorona. En poco menos de dos horas, Rock busca qué hay detrás de su vena destructiva, mientras Misty, a punto de perder su vivienda, aumenta el daño que se hace a sí misma.
Misty le canta sus verdades a su agente y luego intenta seducirlo. Se topa con gente de la industria que todavía le guarda rencor y tiene conversaciones sin filtro con otra ex promesa de Hollywood, interpretada por Anna Kendrick, a quien la reseña le reconoce un gran trabajo. Después llega una noche imprudente, con cocaína y sexo en el baño de un restaurante, con un “amigo” de años que interpreta Adam Driver a contrapelo de lo habitual. La película deja claro que no son amigos de verdad, y esa noche la empuja a su camino más oscuro.
Rosalind Eleazar, la revelación de Misty Green
Antes de este papel que la catapulta, Eleazar ya se había ganado un perfil en Estados Unidos con Slow Horses, de Apple TV, junto a Gary Oldman y Kristin Scott Thomas. Fueron cuatro temporadas como Louisa Guy, una agente del MI5 caída en desgracia y en duelo. Antes apareció en Howards End, de la BBC, como Jacky Bast, y entre esos trabajos de prestigio pisó escenarios ingleses tras formarse en la London Academy of Music and Dramatic Art.
Esa trayectoria variada resultó el preludio ideal para Misty Green, un drama caótico, desordenado y sin disculpas, como su protagonista. En el New York Film Festival, donde se estrenó la cinta, la actriz defendió a su personaje: “Tengo mucha compasión por la gente que sale al mundo con tantas capas de protección”, dijo, porque han vivido tanto dolor que están peleando todo el tiempo, aunque eso no resulte agradable para quienes los rodean.
Eleazar también opinó sobre el destino de Misty: actuar no es la profesión correcta para ella. Siendo una adicta funcional y con sus propios problemas de salud mental, a su juicio necesita un trabajo con rutina, una vida más pequeña y algo de paz.
Lo que Chris Rock dice de la ciudad y del éxito
Rock, que además aparece en la película como cineasta, fantasma del pasado de Misty y posible salvavidas rumbo a un futuro en Hollywood, lleva más de tres décadas establecido. Su stand-up y sus observaciones sobre raza, relaciones y fama han influido a incontables comediantes y guionistas. Como director solo suma cuatro películas: Head of State, I Think I Love My Wife, el éxito de crítica Top Five y ahora esta.
Frente al público del Lincoln Center, el comediante explicó su postura sobre la ciudad: “L.A. es América en cierto modo. Son los mejores tiempos y los peores. Es el clima, las palmeras y gente sin hogar por todas partes”. Y remató que Skid Row y Rodeo Drive están a siete millas una de la otra. Según él, eso intenta capturar. Rock ha descrito la cinta como una historia sobre lo “soul-sucking” de Hollywood y sobre quién merece redención, justo lo que Misty busca, lo sepa o no.
En el estreno agregó una idea afín: “Es importante vivir en el presente”. Contó que cuando alguien tiene éxito puede presumir por mucho tiempo algo que hizo hace 30 años, pero que hay quienes necesitan vivir el ahora.
Dónde se queda corta la película
No todo funciona. El pasado de Misty, una infancia complicada, se mantiene frustrantemente vago. Su casi hermano bipolar, interpretado por el gran Daniel Kaluuya, daba esperanzas de un retrato filoso sobre la crisis de salud mental entre los afroamericanos. Pero esa línea se cae, igual que la exploración de la psique de la protagonista, y la historia del hermano termina forzada dentro de una subtrama innecesaria de asesino serial. Aun así, lo que queda en pie es una mirada poco amable a la ciudad y una actuación que pone a Eleazar en el radar.
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Foto de portada: vía Hollywood Reporter







