Girl Ultra y RRRomeo: el deseo femenino como poder

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Girl Ultra pasó de colarse a conciertos con una identificación falsa a hacer un disco con Chromeo, el dúo al que veía en esos festivales. Su nuevo álbum, RRRomeo, llegará en unas semanas y gira en torno al romance, el sexo y el deseo femenino, según contó en entrevista con Rolling Stone ES.

Girl Ultra cierra un círculo con Chromeo

Mariana de Miguel recuerda una Ciudad de México más sucia y más hecha para el citadino, donde cada banda que llegaba era especial. Ahorraba para ir a los festivales y ver a Chromeo. De esa etapa guarda anécdotas como la del lunes en la prepa, cuando decía: “No mames, vi a Phoenix”.

Años después, esos mismos músicos son parte de su disco. Para ella, trabajar con ellos fue “aprender de la fuente”: tomar sonidos limpios y puristas de funk, salidos directo de las máquinas, y ensuciarlos con sus propias capas. Le sirvió también para preguntar cómo se hacen las cosas que creció escuchando.

El álbum tomó cinco años y pasó por Los Ángeles, Nueva York, París y México, donde lo terminó con productores mexicanos. En medio salieron EL SUR y blush, pero ese proceso intermitente le dio algo poco común: la libertad de añejar las canciones, descartar y dejar un disco cortito.

Por qué tres erres y quién es Romeo

El título no es casual. Girl Ultra explica que la erre le parece muy sexual porque el simple hecho de que la lengua vibre la lleva a “los bajos instintos”. Además es un guiño visual a Chromeo, y de paso una broma para los gringos que no puedan pronunciarlo.

Romeo, dice, es un Frankenstein: no existe una sola persona, sino historias suyas y ajenas con guiños ochenteros. En la canción ‘RRRomeo’ se habla de lo bien que se le ve un pantalón apretado a un güey, es decir, de verlo como un objeto que quieres obtener.

El deseo según Girl Ultra

La artista estudió en una escuela católica donde le enseñaron a no desear y a bloquear esos impulsos. Cuando los dejó fluir, conoció muchas partes de sí misma. De ahí su idea central: “reconocernos como mujeres” con libertad de desear es algo con mucho poder.

Su estrategia para escribirlo fue la autocensura. En lugar de decir cualquier cochinada, quiso volver a escribir como Daniela Romo, con insinuaciones, y usar a ratos palabras altisonantes. Una es “ramera”, que se oía mucho en su casa en los ochenta y noventa. Reinterpretarla y hacerla suya es su manera de recobrar el poder.

También defiende el romance como acto de rebeldía en una época en que todos se sienten observados y se miden con las demostraciones públicas de afecto. Se declara defensora del amor en público, “del PDA, cien por ciento”. Y su definición de un erótico neurótico es “alguien como yo”, con Cristian Castro y Alejandra Guzmán como ejemplos.

Del R&B al new wave y las voces invitadas

Sobre el sonido, aclara que su versión de los ochenta no es el pop chicloso, sino algo más new wave, más Depeche Mode y más oscuro. Suma el indie sleaze, con bandas como Klaxons, que según ella transmitían un sentimiento más que un sonido.

Para las colaboraciones buscó voces femeninas fuertes del pop alternativo: Empress Of, Buscabulla y Raquel. De Buscabulla le marcó un EP producido por Dev Hynes, de Blood Orange, que le hizo ver que las culturas pueden colisionar.

Sobre su etiqueta de pionera del R&B mexicano, dice que ese género fue un espacio para aprender y un accidente feliz, más que un estandarte. Puede seguir siendo un hilo conductor, aunque su inquietud la llevó a otros lugares.

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Foto de portada: vía Rolling Stone ES