Gael García Bernal se pone al frente (y bajo el agua) en su película más personal

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Un salvavidas cubano que salva a un millonario mexicano y termina casado con su hija, viviendo una vida que en realidad nunca eligió: esa es la premisa de Hombre al agua, la tercera película dirigida por Gael García Bernal, quien además la protagoniza, produce y coescribe. Llega siete años después de Chicuarotes y 19 después de Déficit, y según Sopitas Cine y TV, es razón más que suficiente para pagar el boleto.

La historia, 100% original —sin libro ni hecho real detrás—, sigue a Camilo, quien tras el rescate es llevado a Yucatán por el empresario Abel para convertirse en su mano derecha y esposo de su hija Juana. Ahí descubre que lleva años sin tomar una sola decisión propia. Gael interpretándolo no es casualidad: el actor domina acentos y personajes de todo tipo (hasta un periodista iraní), y aquí construye a un hombre pasivo pero complejo, capaz de robarse la película incluso cuando decide no ser el protagonista.

Hay una escena clave: Juana decide hacer una película sobre su propia vida, y cuando Ricky Martin —quien iba a interpretar a Camilo dentro de esa ficción— abandona el proyecto, el propio Camilo toma el papel. Ahí, siendo una versión ficticia de sí mismo, por fin puede decir lo que siente.

La cinta también destaca por ubicarse casi por completo en Yucatán, con Jorge Salinas y Esmeralda Pimentel (Abel y Juana) defendiendo un acento peninsular poco explorado en el cine mexicano. Y es parte del catálogo de La Corriente del Golfo, la productora de Gael y Diego Luna, prueba de que el cine mexicano sigue arriesgando en originalidad.